Diez pequeñas empresas agroalimentarias de México, Guatemala y Honduras participaron en una capacitación especializada para mejorar la calidad, seguridad y transformación de sus productos elaborados con maíz.
El encuentro fue organizado por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en su sede de Texcoco, Estado de México. Durante dos jornadas, empresarios de Chiapas, Oaxaca, Yucatán, Guatemala y Honduras conocieron herramientas científicas que pueden aplicar en la producción de tortillas, tostadas, panes, harinas y botanas.
La calidad de estos alimentos depende de factores que comienzan desde la selección del grano. Su dureza, humedad, color, tamaño y almacenamiento pueden modificar el resultado final, además de influir en los costos y las pérdidas de cada negocio.
Laboratorios abren oportunidades para pequeños negocios
Durante la capacitación, los participantes aprendieron a evaluar las características físicas y nutricionales del maíz. También conocieron métodos para detectar micotoxinas, sustancias producidas por algunos hongos que pueden comprometer la seguridad de los alimentos.
Las actividades permitieron analizar cómo las propiedades del grano y las condiciones de nixtamalización afectan la masa y la tortilla. Estos conocimientos pueden ayudar a las empresas a seleccionar mejores materias primas, mantener la consistencia de sus productos y cumplir requisitos de etiquetado e inocuidad.
El acceso a laboratorios y personal especializado suele ser limitado para los pequeños negocios. Acercar estas capacidades científicas puede facilitar la modernización de sus procesos y mejorar sus posibilidades de competir en nuevos mercados.
No te pierdas: Creatividad mexicana se convierte en oportunidad empresarial
Innovación fortalece a la industria alimentaria regional
La capacitación forma parte del trabajo que el CIMMYT desarrolla con 81 micro, pequeñas y medianas empresas de México, Guatemala y Honduras mediante su modelo de Hubs de Agroinnovación. El programa incluye abastecimiento de materias primas, mejora de procesos, desarrollo de productos, calidad alimentaria y acceso a mercados.
El acompañamiento también abarca cadenas productivas de frijol, café, cacao, miel, frutas y hortalizas. Su objetivo es convertir el conocimiento técnico en soluciones adaptadas a las necesidades de cada empresa.
Para los pequeños negocios, mejorar el aprovechamiento del maíz puede significar menos desperdicio, mayor productividad y nuevos productos con valor comercial. La ciencia se convierte así en una herramienta empresarial capaz de conectar la producción agrícola con consumidores cada vez más exigentes.