Tiendas de dulces crecen en Estados Unidos pese al bajo ánimo del consumidor y al aumento de los costos operativos.
Tiendas de dulces mantienen su crecimiento en Estados Unidos

Tiendas de dulces mantienen su crecimiento en Estados Unidos

La incertidumbre económica en Estados Unidos no ha frenado a un segmento del comercio minorista. Mientras la confianza del consumidor permanece en niveles históricamente bajos, las tiendas de dulces registran una expansión impulsada por compradores que buscan pequeños gustos sin afectar demasiado su presupuesto.

El fenómeno resulta especialmente visible en Nueva York y sus alrededores, donde nuevos negocios especializados abren sus puertas mientras establecimientos históricos mantienen un crecimiento constante. Empresarios del sector coinciden en que los productos de bajo costo siguen siendo una opción atractiva incluso cuando las familias reducen otros gastos.

Las tiendas de dulces aprovechan el consumo de bajo costo

Economy Candy, considerada la dulcería más antigua de Nueva York, abrió en 1937 durante la Gran Depresión y continúa operando con éxito. Su propietario, Mitchell Cohen, explica que la inflación y la incertidumbre económica han reducido el poder adquisitivo, aunque los consumidores siguen destinando una pequeña parte de su presupuesto a comprar dulces.

La tendencia también impulsa nuevos proyectos. Kate Bolger abrirá The Village Confectionery en Sleepy Hollow, mientras BonBon continúa ampliando su presencia con una nueva sucursal en Connecticut. La empresa sueca, fundada en 2018, ya opera seis establecimientos en Estados Unidos y atribuye parte de su crecimiento al interés generado por los dulces escandinavos en redes sociales.

Los empresarios destacan que elegir locales pequeños en calles secundarias permite reducir costos de renta y crear espacios más acogedores, una estrategia que favorece la rentabilidad sin depender de ubicaciones comerciales premium.

Costos más altos desafían al sector

Aunque el panorama comercial resulta favorable, los propietarios enfrentan mayores costos de operación. Los aranceles a las importaciones, el incremento en los precios del transporte internacional y el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán han elevado el costo de numerosos productos importados.

Mitchell Cohen señala que una barra de chocolate Hershey pasó de costar alrededor de 62 centavos antes de la pandemia a superar un dólar para el comercio mayorista. Aun así, asegura que la empresa ha absorbido gran parte de esos incrementos para mantener precios competitivos. Además, afirma que las ventas continúan creciendo, reflejando que los consumidores siguen encontrando en los dulces una alternativa accesible frente a compras de mayor valor.

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