Revolut se ha convertido en uno de los principales competidores digitales de la banca tradicional europea. Su acelerada captación de clientes, expansión internacional y modelo operativo han aumentado, al mismo tiempo, la atención de los supervisores sobre sus controles internos y ciberseguridad.
El banco fundado por Nik Storonsky supera los 80 millones de clientes globales y opera en más de 30 países europeos. Además, avanza en América Latina, prepara su entrada en Estados Unidos y trabaja en una futura salida a Bolsa. En España ya suma siete millones de usuarios.
Revolut afronta mayor vigilancia sobre su crecimiento
El tamaño alcanzado llevó al Banco Central Europeo a asumir directamente su supervisión. La entidad mantiene actualmente su sede bancaria europea en Lituania, aunque anunció una nueva estructura en París con autorización del Banco de Francia.
Desde allí dependerán sus negocios en Francia, Alemania, España, Irlanda, Italia y Portugal. El banco presenta este cambio como una evolución natural vinculada a su crecimiento.
Además, los supervisores observan especialmente su rápido proceso digital de apertura de cuentas. Las autoridades buscan garantizar que esa agilidad mantenga los controles exigidos contra el blanqueo de capitales y para identificar adecuadamente a cada cliente.
La ciberseguridad añade un nuevo desafío
Las preocupaciones aumentaron después de un incidente que afectó los datos de aproximadamente 680 clientes. Un tercero utilizó fraudulentamente el dominio legítimo de correo electrónico de una agencia gubernamental para solicitar información.
La entidad aseguró que bloqueó la dirección involucrada y avisó a autoridades, reguladores y afectados. También afirmó que sus sistemas y los fondos de los clientes permanecieron intactos.
Por otro lado, el BCE considera la resiliencia cibernética una prioridad supervisora. Los expertos advierten que las nuevas amenazas recurren cada vez más a suplantaciones de identidad y terceros, en lugar de atacar directamente las infraestructuras.
El crecimiento continúa mientras los supervisores analizan estos riesgos. En España, sus siete millones de clientes ya sitúan al banco como la cuarta entidad del mercado por número de usuarios.