Nesim Issa Tafich, director de Grupo SIMSA, advierte que sin parques industriales y hospedaje listos la Región Centro de Coahuila perderá oportunidades de inversión y empleo.
La Región Centro de Coahuila muestra señales de reactivación industrial, pero el avance depende de convertir el interés empresarial en infraestructura operativa. Proyectos de hospedaje y parques industriales atraen acercamientos de firmas nacionales y extranjeras; sin embargo, la disponibilidad inmediata de espacios productivos y servicios básicos marcará si esos contactos se traducen en inversión real.
“Esta región tiene activos que siguen siendo competitivos: ubicación, tradición industrial y capital humano con oficio”, dijo Nesim Issa Tafich, director de Grupo SIMSA.
El diagnóstico reconoce ventajas estructurales, pero Nesim Issa Tafich subraya la fragilidad de ese capital si no existe inventario industrial: “Pero el interés de las empresas se diluye si no existen espacios listos para producir. La infraestructura industrial es la condición que convierte la intención en inversión y el anuncio en empleo”.
Sin naves listas y servicios garantizados, las ofertas permanecen en promesas.
Las regiones que capitalizaron el nearshoring ofrecieron naves disponibles, conectividad logística y servicios que permiten arranques inmediatos. En contraste, la laguna coahuilense todavía compite con el Bajío y otras zonas de Coahuila donde la infraestructura habilitada acelera decisiones de relocalización o expansión.
Cámaras empresariales reportan un ambiente más activo al inicio de 2026, con acercamientos que valoran la ubicación y la mano de obra, pero insisten en que la concreción pasa por una infraestructura pronta.
Nesim Issa Tafich advierte sobre los costos de la intermitencia en los planes de infraestructura: “Cuando se interrumpe la inversión en parques y hospedaje industrial, la región pierde competitividad y ventas del radar de las cadenas productivas que se están reconfigurando”, afirmó.
Esa observación resalta la necesidad de políticas y proyectos con horizonte multianual que mantengan a la región en la consideración de las cadenas productivas y atraigan inversiones que generen empleo duradero.
El empresario añade que hoy las empresas exigen más que suelo: “Hoy, las empresas no solo buscan suelo y naves; buscan reglas claras y condiciones para operar con previsibilidad durante varios años”. También insiste en diversificar la base industrial: “La región no puede volver a depender de un solo ancla. Su resiliencia futura pasa por atraer nuevos jugadores, ampliar su base industrial y construir un ecosistema más diverso”.
El desafío para Coahuila es convertir señales de interés en proyectos operativos que impulsen el empleo y reconstruyan la capacidad productiva.
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