La actividad comercial en Culiacán enfrenta una presión creciente que está transformando dinámicamente el entorno empresarial de esta ciudad del estado de Sinaloa y afectando directamente a propietarios, empleados y actores del sector empresarial.
Desde comienzos del 2026, un número significativo de micro, pequeñas y medianas empresas ha registrado niveles de ventas históricamente bajos, obligando a muchos comercios a reducir operaciones o terminar definitivamente sus actividades formales. El fenómeno refleja una demanda interna débil que no logra cubrir los costos de salarios, rentas, impuestos y créditos que enfrentan los empresarios locales.
Impacto de cierres en el tejido comercial
El presidente de la Unión de Comerciantes de Culiacán reportó que hasta el cierre del primer bimestre del año se han contabilizado cerca de 230 negocios que bajaron sus cortinas en el municipio. Esta cifra incluye tanto establecimientos que han cesado operaciones como aquellos que operan a niveles mínimos frente a una caída pronunciada en las ventas. Asimismo, estos cierres se suman a los más de 2 mil 500 que dejaron de operar anteriormente en la capital sinaloense, configurando una tendencia que preocupa al sector productivo.
Además de la pérdida de comercios, se observa un desplazamiento de parte del comercio formal hacia la informalidad, lo que redefine los patrones de comercialización y genera presión adicional sobre la economía local. El agotamiento en la capacidad de sostener gastos operativos está afectando especialmente a negocios considerados no esenciales como tiendas de ropa, tecnología, artículos de belleza y pequeños restaurantes.
Las organizaciones empresariales han señalado que la combinación de baja demanda, costos operativos altos e inseguridad percibida limita la recuperación del comercio. Desde diferentes perspectivas, líderes empresarios han subrayado que el entorno actual exige medidas que fortalezcan la confianza, estimulen el flujo de consumidores y apoyen a las Mipymes para evitar un deterioro más profundo.