Artesanto transforma vivienda y enriquece el legado del Bajío
Artesanto transforma vivienda y enriquece el legado del Bajío

Artesanto transforma vivienda y enriquece el legado del Bajío

El Bajío se consolida como uno de los motores de crecimiento más relevantes de México. De acuerdo con el Banco Inmobiliario Mexicano (BIM), en 2025 se destinarán más de dos mil millones de pesos en financiamientos inmobiliarios para la región, lo que representa un crecimiento del 10% respecto al año anterior. Este flujo de capital no solo dinamiza el corredor industrial, sino que impulsa a ciudades con gran identidad cultural como San Miguel de Allende.

San Miguel de Allende: equilibrio entre tradición y modernidad

San Miguel de Allende ha sido catalogada por Travel + Leisure como la mejor ciudad del mundo, reconocimiento que refuerza su atractivo internacional. Más allá de su encanto turístico, la ciudad se está consolidando como un punto estratégico para el desarrollo inmobiliario en el Bajío. La llegada de proyectos habitacionales innovadores refleja una transformación profunda que busca ofrecer espacios únicos para vivir, trabajar y conectar.

Artesanto: un desarrollo con propósito

En este contexto destaca Artesanto, dentro de Distrito Corazón, un proyecto inmobiliario que rompe con los esquemas tradicionales de urbanización. Su propuesta se basa en respetar el entorno colonial de San Miguel de Allende, integrarse al paisaje urbano y fomentar la economía local mediante el uso de materiales de la región y mano de obra sanmiguelense. Este enfoque lo convierte en un referente de cómo deben construirse los nuevos desarrollos en el Bajío.

Oportunidad para inversionistas y compradores

Con la disminución de tasas de interés y el acceso a créditos más flexibles, 2025 se perfila como un año favorable para quienes buscan invertir en bienes raíces. No obstante, expertos del sector advierten que el verdadero valor está en elegir proyectos con propósito, aquellos que no solo ofrecen rentabilidad, sino que también generan comunidad y respetan la historia del lugar.

El Bajío se consolida como uno de los motores de crecimiento porque, además de atraer inversiones, está redefiniendo el concepto de vivienda. Proyectos como Artesanto en San Miguel de Allende son ejemplo de que la modernidad puede ir de la mano con la tradición, creando un legado sostenible y auténtico para las futuras generaciones.