En México es indispensable impulsar una economía circular, que propone el aprovechamiento de recursos al máximo, usar materiales biodegradables y reutilizar aquéllos que no pueden regresar al ciclo de la naturaleza.

Genoveva Roldán Dávila, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, indica que cada año se talan 15 billones de árboles; ocho millones de toneladas de plástico llegan al mar en el mismo periodo y 90 por ciento de las aguas residuales en los países en desarrollo vuelven a los ríos y lagos sin ser tratadas.

Esto es resultado de la economía lineal que se vive en la actualidad, donde se utilizan las materias primas existentes en la naturaleza de manera indiscriminada, sin importar si se acaba con ellas, remarcó.

A diferencia de la economía lineal, en la que se produce, usa y tira, la circular pretende reducir, reusar y reciclar. Con ello se mejoraría el medio ambiente, se enfrentaría el cambio climático y se promovería una alternativa de estilo de vida, pues el consumo de recursos sería racionalizado y se contribuiría a disminuir los residuos.

Esta propuesta también abre nuevas oportunidades de negocios, fomenta la innovación, genera nuevas fuentes de empleo y habilidades, e impulsa una sociedad más justa y equitativa, dijo Roldán Dávila.

Por otra parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indica que con la economía circular se mejoraría la eficiencia y vida útil de los materiales, y generará 4.8 millones de empleos netos en 2030.

La universitaria detalló que uno de los planteamientos fundamentales es el rediseño de los productos, que deben ser pensados para ser reciclados:

Esta alternativa también crea riqueza y empleo, y para concretarla es necesario reutilizar, cambiar el comportamiento de los consumidores, redefinir el sentido de propiedad sobre los objetos, modificar el modelo de negocios de las empresas y tener acciones decididas de los gobiernos.