Google enfrenta nuevas exigencias regulatorias en Europa
Google tendrá que modificar parte de su modelo de negocio en la Unión Europea después de que la Comisión Europea adoptara dos decisiones que buscan reforzar la competencia en el mercado digital. Las medidas obligan a la empresa a ampliar el acceso de terceros al sistema operativo Android y a cambiar la forma en que comparte datos de su buscador con otros motores de búsqueda.
Las nuevas exigencias se enmarcan en la aplicación del Reglamento de Mercados Digitales de la Unión Europea, una normativa que impone obligaciones adicionales a las grandes plataformas tecnológicas consideradas dominantes. La compañía dispondrá de varios meses para implementar los cambios exigidos por Bruselas.
La Comisión Europea determinó que Android permite la integración de asistentes de inteligencia artificial de terceros, pero mantiene limitaciones que reducen su competitividad frente a los servicios propios de Google. Según el organismo, estas restricciones afectan a millones de usuarios europeos que utilizan dispositivos con ese sistema operativo.
Las nuevas reglas permitirán que otros asistentes activen funciones mediante comandos de voz y ejecuten tareas como reservar un taxi o gestionar acciones dentro del teléfono, capacidades que actualmente favorecen al ecosistema de Google. La empresa sostuvo que la decisión podría generar riesgos para la privacidad, la seguridad de los dispositivos y la ciberseguridad.
Bruselas respondió que las medidas incluyen mecanismos de anonimización de datos y salvaguardas para evitar riesgos, además de permitir que Google identifique posibles amenazas de seguridad antes de compartir determinada información.
La Comisión también ordenó que Google comparta con otros motores de búsqueda los mismos datos que utiliza para mejorar sus propios servicios, siempre que el proceso garantice la anonimización de la información. Esta obligación comenzará a aplicarse a partir del 1 de enero.
Alphabet figura entre las empresas designadas como guardianes de acceso al mercado por su posición dominante dentro del ecosistema digital europeo. Esa condición la obliga a cumplir requisitos adicionales para evitar prácticas que limiten la competencia.
Además, la compañía acumula el mayor historial de sanciones impuestas por la Unión Europea en materia de competencia. Las multas confirmadas y las que siguen pendientes de resolución judicial suman cerca de 11,000 millones de euros, consolidando el intenso escrutinio regulatorio que enfrenta la tecnológica en Europa.
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