Colombia observa un posible giro en la relación empresarial con Venezuela luego de recientes cambios políticos en Caracas. Argos analiza la posibilidad de retomar operaciones en ese país después de casi dos décadas fuera del mercado por la expropiación de sus activos.
La cementera colombiana inició evaluaciones internas tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de mes. Directivos de la compañía consideran que este escenario abre una etapa distinta para inversionistas extranjeros que abandonaron el país sin compensación por activos confiscados.
Argos busca recuperar activos expropiados en Venezuela
El presidente de la compañía, Jorge Mario Velásquez, explicó que el proceso de normalización requerirá tiempo y definiciones claras para reconocer a inversionistas afectados. Argos perdió su planta en Venezuela en 2006, cuando el gobierno socialista ordenó la expropiación sin pagar indemnización por la inversión realizada.
Velásquez señaló que la empresa mantiene expectativas positivas para recuperar esos activos. No obstante, aclaró que el equipo directivo aún no agenda un viaje a Caracas, aunque planea hacerlo cuando existan condiciones mínimas de seguridad jurídica y operativa.
Contexto político impulsa expectativas de inversión
La detención de Maduro fortaleció el optimismo entre grandes empresas colombianas que antes tenían una presencia relevante en Venezuela. Argos figura entre las compañías que evalúan oportunidades ante un eventual proceso de reapertura económica y reconstrucción de infraestructura.
Además, Velásquez destacó el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump a los derechos de empresas extranjeras expropiadas por gobiernos socialistas. Esa postura refuerza la expectativa de un entorno más favorable para el retorno de capital privado.
Por otro lado, Argos reconoce que persisten desafíos importantes, como la seguridad y la construcción de un marco legal que garantice la protección de inversiones.
Analistas del sector consideran que un eventual regreso de Argos podría responder al aumento esperado en la demanda de cemento para proyectos de infraestructura, siempre que el nuevo contexto político se traduzca en reglas claras y estabilidad operativa.