Anak Krakatau sacude la aviación y el turismo de Indonesia
La erupción del Krakatoa paraliza vuelos y demuestra cuánto puede costar un volcán a la economía
El Anak Krakatau volvió a mostrar la enorme capacidad de los volcanes para alterar una economía en cuestión de horas.
El volcán de Indonesia registró una intensa erupción que comenzó el 4 de septiembre. El episodio continuo se prolongó durante aproximadamente 25 horas.
La actividad generó fuentes de lava, explosiones y grandes cantidades de ceniza volcánica.
Las consecuencias llegaron rápidamente al transporte aéreo.
Ocho aeropuertos suspendieron operaciones durante la emergencia. Entre ellos estuvo Soekarno-Hatta, el principal aeropuerto internacional de Yakarta.
La interrupción terminó afectando a más de 340 mil viajeros antes de que los aeropuertos retomaran operaciones.
La ceniza volcánica representa un peligro importante para los aviones. Puede afectar motores, visibilidad y diferentes sistemas de las aeronaves.
Por ello, las autoridades suspendieron operaciones mientras monitoreaban la trayectoria de la nube.
La crisis provocó la cancelación de miles de vuelos. También afectó conexiones nacionales e internacionales.
El impacto alcanzó a aerolíneas, aeropuertos, hoteles y pasajeros.
Las compañías aéreas enfrentaron gastos adicionales por cancelaciones, alojamiento, cambios de itinerarios y aviones detenidos.
Estimaciones citadas por Reuters colocaron las posibles pérdidas de las aerolíneas en hasta 19 mil millones de rupias indonesias por día, cerca de un millón de dólares.
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Indonesia depende ampliamente del movimiento de viajeros nacionales e internacionales.
Una interrupción aérea de esta magnitud afecta mucho más que los aeropuertos.
Hoteles pueden perder reservaciones. Operadores turísticos enfrentan cancelaciones. Restaurantes reciben menos visitantes y las agencias deben reorganizar itinerarios.
El impacto también alcanza a trabajadores relacionados con estas industrias.
La situación demuestra la vulnerabilidad económica de los destinos turísticos frente a fenómenos naturales imposibles de controlar.
Indonesia reabrió el 8 de septiembre los aeropuertos afectados después de que los vientos ayudaron a dispersar la ceniza.
Sin embargo, la normalización no ocurre inmediatamente.
Las autoridades deben revisar aeronaves y limpiar infraestructura antes de recuperar completamente las operaciones.
Al menos 178 aviones que permanecieron en tierra necesitaban inspecciones antes de regresar al servicio.
También pueden mantenerse retrasos mientras las aerolíneas reorganizan pasajeros, tripulaciones y aeronaves.
La gran erupción continua terminó el 6 de septiembre. Sin embargo, eso no significa que el episodio volcánico haya concluido.
Las autoridades indonesias mantienen al Anak Krakatau en Nivel III o Siaga.
El 9 de septiembre todavía se registró actividad eruptiva.
La Agencia Geológica de Indonesia mantiene una zona de exclusión de tres kilómetros alrededor del centro de actividad.
Además, advierte sobre posibles nuevas erupciones, caída de ceniza, material incandescente y flujos de lava.
Las autoridades señalaron que la probabilidad de nuevas explosiones continúa siendo elevada.
Existe una diferencia importante.
El volcán que actualmente registra actividad es Anak Krakatau, cuyo nombre significa “Hijo de Krakatoa”.
Surgió posteriormente dentro de la caldera relacionada con la histórica erupción de Krakatoa de 1883.
Aquella catástrofe produjo enormes tsunamis y se convirtió en una de las erupciones volcánicas más conocidas de la historia.
Anak Krakatau también protagonizó una tragedia más reciente.
En diciembre de 2018, el colapso parcial del volcán provocó un tsunami en el estrecho de Sunda que dejó cientos de muertos.
Las autoridades indonesias aclararon que el episodio actual no implica automáticamente que vaya a producirse otro tsunami.
El episodio demuestra que un desastre natural no necesita destruir ciudades para generar pérdidas económicas importantes.
Cerrar un aeropuerto internacional durante algunas horas puede alterar miles de conexiones.
Cuando la interrupción alcanza varios días, el efecto se multiplica.
Aerolíneas, turismo, comercio y logística quedan expuestos.
Indonesia vive permanentemente con este riesgo. El país tiene alrededor de 130 volcanes activos y se encuentra dentro del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico.
El Anak Krakatau volvió a demostrarlo.
Una erupción localizada en una pequeña isla puede provocar consecuencias económicas a cientos de kilómetros y alterar los viajes de cientos de miles de personas.
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