La apropiación no autorizada de espacios en playas públicas de Acapulco por parte de empresas privadas ha comenzado a generar preocupación entre autoridades y ciudadanos. A pesar de los estragos que dejó el huracán Otis, compañías del sector turístico, restaurantero y de entretenimiento han intensificado sus actividades en zonas aún en proceso de recuperación, según inspecciones recientes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Representantes federales detectaron al menos 20 establecimientos operando sin permisos vigentes en franja costera, sobre todo en la zona de Caleta y Caletilla. Entre los señalamientos destacan construcciones invasivas, estructuras de concreto sobre la arena y delimitaciones ilegales que restringen el libre tránsito de los visitantes.
Aumenta la tensión por la ocupación de playas en Acapulco
Además de las inspecciones, organizaciones locales han denunciado públicamente una falta de vigilancia efectiva por parte de los tres niveles de gobierno. Aunque existe un marco legal claro que garantiza el acceso libre a las playas reconocidas como bienes nacionales, diversas empresas han instalado mobiliario, publicidad e incluso bardas, alegando fines comerciales y turísticos.
Esta situación representa un reto para la reactivación del puerto, cuya recuperación económica post-Otis depende en gran medida del acceso público a sus recursos naturales. El desbalance entre iniciativa privada y el interés colectivo se hace más evidente ante la reaparición de comercios sin regulación ambiental.
En consecuencia, la Semarnat ha advertido que reforzará operativos para verificar concesiones, retirar estructuras irregulares y sancionar a quienes incumplan la ley. También se contempla una estrategia interinstitucional que involucre a la Marina, la Guardia Nacional y autoridades estatales.
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