La crisis de lácteos en Argentina profundiza la inestabilidad de marcas históricas de leche, quesos y yogures mientras el mercado doméstico sufre una retracción de consumo y presiona los resultados operativos. Desde comienzos de 2026 la combinación de menores ventas, altos costos y falta de financiamiento ha empujado a firmas emblemáticas a ajustar operaciones o enfrentar quiebras.
El retroceso de la demanda interna ya era visible en 2025, con caída en ventas de productos lácteos reflejada en datos de observatorios del sector, lo que afecta especialmente a consumidores urbanos y rurales que priorizan bienes básicos por sobre artículos de mayor valor agregado. Además, el cierre de más de 1.000 tambos y la reducción de unidades productivas complican el suministro de materia prima crítica para la industria.
Factores detrás de la crisis de lácteos en Argentina
Uno de los pilares del deterioro es la creciente sobreoferta de leche cruda que no se traduce en rentabilidad, derivada de precios estancados y un mercado interno deprimido. Los productores han experimentado incrementos mínimos en precios por debajo de la inflación de sus costos, incentivando cierres de tambos y concentración productiva. Asimismo, restricciones en el acceso a financiamiento y endeudamiento acumulado limitan la capacidad de inversión y operación de las grandes compañías.
La restructuración de activos y desinversiones también marcan el entorno. Un actor global clave vendió la mayoría de su negocio lácteo en Argentina a un grupo regional, explicando que busca optimizar su capital hacia mercados más rentables y fortalecer su presencia exportadora, aunque sigue operando segmentos estratégicos.
Empresas como Lácteos Verónica atraviesan paralizaciones indefinidas de producción, con deudas crecientes y falta de pago a proveedores y trabajadores, mientras que SanCor se encuentra bajo administración judicial con elevados pasivos laborales y financieros.
Otra lectura recomendada: Pizza Hut en Estados Unidos reducirá su red con cierre de 250 locales