Vivir en Cataluña no siempre equivale a precios elevados. En contraste con la imagen de alto coste en zonas como Barcelona o Girona, hay municipios donde adquirir una propiedad sigue siendo accesible. Según el análisis publicado por Idealista en enero de 2026, el municipio de Alcaracejos se ha posicionado como el más barato para comprar vivienda en la comunidad autónoma.
Alcaracejos, ubicado en la provincia de Lleida, lidera el ranking con un valor medio de 388 euros por metro cuadrado. Esta cifra contrasta con la media catalana, que supera los 2.000 euros por metro cuadrado en áreas urbanas más desarrolladas. Este diferencial convierte al municipio en una opción relevante para quienes buscan invertir o mudarse sin asumir los elevados precios de las capitales.
Además, Idealista identificó otros municipios catalanes con precios inferiores a 600 euros por metro cuadrado, entre ellos Flix, Bellmunt d’Urgell y Oliola. Estas localidades, aunque más pequeñas, representan un nicho inmobiliario con potencial de crecimiento en el mediano plazo, especialmente en el contexto de un mercado que tiende a la descentralización residencial.
La brecha inmobiliaria se amplía entre zonas rurales y urbanas
La diferencia de precios entre zonas rurales y metropolitanas revela una creciente polarización del mercado inmobiliario catalán. Mientras los municipios más baratos ofrecen oportunidades de compra por debajo de los 500 euros/m², otras áreas como Sitges o Sant Cugat del Vallès superan los 4.000 euros por metro cuadrado.
En consecuencia, estos datos subrayan una tendencia de migración hacia municipios con menor densidad poblacional, donde los costos de vida y propiedad resultan significativamente más bajos.
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