Un nuevo estudio realizado por la Universidad de León (ULE) ha revelado una relación directa entre el cambio climático y el incremento de quiebras agrícolas en el Mediterráneo español. Las elevadas temperaturas, la disminución de precipitaciones y la mayor frecuencia de eventos extremos están reduciendo la productividad de cultivos estratégicos, provocando pérdidas económicas insostenibles para pequeños y medianos productores.
El informe, publicado en 2025, se basó en datos de la Agencia Estatal de Meteorología y registros mercantiles. A través de modelos predictivos, el equipo investigador demostró que las regiones con mayor estrés térmico registran más cierres de explotaciones agrícolas. Andalucía, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana concentran la mayor parte de estos impactos.
Las quiebras agrícolas aumentan con el calentamiento global
El estudio incorpora variables económicas y climáticas en un análisis integrado, lo que permitió identificar que cada grado adicional de temperatura media anual se asocia con un aumento significativo en el número de disoluciones empresariales en el sector primario. Este fenómeno ocurre incluso en cultivos tradicionalmente resistentes al calor, como el olivar o la vid.
Además, se advierte que el patrón climático de los próximos años puede amplificar estos efectos, haciendo inviable la continuidad de muchas explotaciones familiares. El riesgo no es solo económico, sino también social, por el abandono rural que implica.
La investigación de la ULE también propone medidas de adaptación, como seguros climáticos más dinámicos, asesoramiento agronómico especializado y fondos públicos orientados a la resiliencia rural. Sin embargo, recalcan que el tiempo para actuar se está reduciendo.
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