La cadena mexicana Coppel no solo es una de las más reconocidas del país por su modelo de crédito al consumo, también es un caso singular por su estructura de propiedad. A diferencia de muchas grandes compañías, Coppel sigue en manos de la familia fundadora, distribuida en cuatro ramas que controlan el Consejo de Administración y las decisiones clave.
Grupo Coppel está dividido entre los descendientes de Enrique Coppel Tamayo, fundador de la empresa, y se organiza en cuatro núcleos: los de Agustín, Enrique, José Ignacio y Esteban Coppel Luken. Cada rama tiene representación directa en el consejo y participa activamente en la estrategia de expansión, innovación digital y control operativo.
Dueño de Coppel: un modelo que fusiona familia y profesionalización
Este modelo de propiedad compartida ha permitido que la empresa se mantenga privada y dirigida bajo valores familiares, sin haber ingresado a la Bolsa Mexicana de Valores. Además, Coppel mantiene un enfoque disciplinado en su crecimiento: más de 1,700 tiendas en México y presencia en Argentina, combinadas con servicios financieros que abarcan desde banco hasta seguros.
Por otro lado, el liderazgo operativo recae en ejecutivos profesionales, no necesariamente familiares, lo que permite profesionalizar la toma de decisiones sin romper el control accionarial de los Coppel. Esta separación entre gobierno corporativo y gestión operativa ha sido clave para su evolución.
A octubre de 2025, Coppel emplea a más de 120,000 personas y se consolida como una de las cadenas más grandes de Latinoamérica en retail y servicios financieros.
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