El gobierno de Estados Unidos activó un nuevo giro en su política energética hacia Venezuela y abrió la puerta al regreso de grandes petroleras internacionales al país sudamericano. La medida marca un cambio relevante en el esquema de sanciones vigente desde 2019.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro emitió dos licencias generales que permiten a compañías globales reanudar actividades de petróleo y gas, así como negociar nuevas inversiones en el sector energético venezolano.
Licencias permiten regreso de petroleras internacionales
La nueva autorización habilita a petroleras como Chevron, Shell, BP, Repsol y Eni a reiniciar operaciones en Venezuela. Además, otra licencia autoriza a empresas internacionales a firmar contratos para futuras inversiones en exploración y producción.
Sin embargo, el esquema excluye transacciones con compañías de Rusia, Irán o China, así como con entidades controladas por empresas vinculadas a esos países. De igual manera, el gobierno estadounidense mantiene restricciones sobre ciertas operaciones financieras.
Asimismo, el Departamento del Tesoro ha emitido licencias adicionales desde el mes pasado para facilitar exportaciones, almacenamiento e importaciones de crudo venezolano. También autorizó el suministro de tecnología y servicios estadounidenses para proyectos energéticos.
Inversiones energéticas bajo nuevo marco regulatorio
El presidente Donald Trump busca atraer hasta 100,000 millones de dólares en inversiones energéticas hacia Venezuela. La flexibilización de sanciones responde a esa estrategia de reactivación del sector.
Por otro lado, Washington intenta incentivar el regreso de empresas como Exxon Mobil y ConocoPhillips, cuyos activos fueron confiscados en 2007 durante el gobierno de Hugo Chávez.
El sector petrolero venezolano sufrió fuertes restricciones en los últimos años. Las sanciones impuestas en 2019 limitaron exportaciones y financiamiento internacional. Con las nuevas licencias, el país podría recuperar parte de su capacidad productiva en un entorno aún condicionado por tensiones geopolíticas.