Petroleras internacionales operan en Venezuela tras Maduro
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses reconfiguró el mapa de las petroleras internacionales en Venezuela, un país que concentra las mayores reservas de crudo del mundo y enfrenta una nueva fase de parálisis energética y presión geopolítica.
Tras años de sanciones, expropiaciones y controles estatales, las empresas extranjeras que permanecen en Venezuela operan bajo licencias específicas de Estados Unidos. Actualmente, las exportaciones petroleras del país miembro de la OPEP permanecen prácticamente detenidas, mientras Washington redefine su política energética hacia Caracas.
Durante la década de 2000, el expresidente Hugo Chávez expropió activos de compañías extranjeras y fortaleció el control de PDVSA sobre los yacimientos. Desde entonces, las firmas internacionales solo pueden operar mediante empresas mixtas y con autorizaciones estadounidenses, un esquema que se volvió más restrictivo tras la captura de Maduro.
BP obtuvo en 2024 una licencia junto con la National Gas Company de Trinidad y Tobago para explorar el yacimiento de gas Manakin-Cocuina. Sin embargo, Estados Unidos revocó esa autorización en abril, lo que detuvo la planeación del proyecto.
Chevron logró mantenerse en el país mediante asociaciones con PDVSA. La empresa posee participaciones de entre 25% y 60% en cinco proyectos y exportó hasta 150,000 barriles diarios de crudo hacia la costa estadounidense del Golfo de México en meses recientes.
China conserva un papel relevante como comprador e inversionista. CNPC y Sinopec mantienen empresas conjuntas, mientras China Concord Resources anunció planes de inversión por más de 1,000 millones de dólares, aunque sin avances confirmados.
ConocoPhillips continúa reclamando cerca de 12,000 millones de dólares por expropiaciones ocurridas en la era Chávez. ExxonMobil, por su parte, abandonó el país y logró en 2025 que un tribunal estadounidense reconociera una deuda de casi 1,000 millones de dólares a su favor.
La italiana Eni y la española Repsol siguen produciendo gas y petróleo bajo restricciones. Ambas acumulan deudas pendientes por parte de Venezuela, tras la revocación de licencias en 2025. Shell mantiene congelado el proyecto Dragon, mientras Rosneft conserva participaciones valuadas en unos 5,000 millones de dólares.
La captura de Maduro profundiza la incertidumbre y mantiene al sector petrolero venezolano bajo un fuerte control político, legal y financiero internacional.
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