Estados Unidos enfrenta un nuevo sacudimiento en el sector de lujo luego de que Saks Global solicitara protección por bancarrota bajo el Capítulo 11. La medida expone el deterioro financiero de una de las cadenas más emblemáticas del retail estadounidense y deja incertidumbre entre clientes, proveedores e inversionistas.
La compañía, propietaria de Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman, aseguró financiamiento por 1.75 mil millones de dólares encabezado por Bracebridge Capital y Pentwater Capital. Además, la empresa confirmó que mantendrá abiertas sus tiendas mientras avanza el proceso de reestructura. El anuncio llega tras meses de estantes vacíos, pedidos cancelados y crecientes tensiones con marcas de lujo que abastecen sus vitrinas.
Saks acumula presión tras la compra de Neiman Marcus
Saks profundizó sus problemas financieros después de adquirir Neiman Marcus en 2024 con una operación valuada en 2.7 mil millones de dólares. La dirección sostuvo que la fusión generaría eficiencias, aunque los resultados nunca se materializaron. Asimismo, la empresa dejó de cubrir un pago de intereses cercano a 100 millones de dólares ligado a una deuda superior a 2.2 mil millones.
Además, varios proveedores denunciaron retrasos de meses en los pagos, situación que llevó a algunos a suspender envíos. En consecuencia, el desabasto se volvió visible tanto en tiendas físicas como en la plataforma digital.
Cambios directivos y dudas sobre el futuro
La crisis coincidió con una serie de relevos en la cúpula ejecutiva. Marc Metrick renunció como director general a inicios de enero y Richard Baker asumió temporalmente el liderazgo. Posteriormente, la empresa anunció que Geoffroy van Raemdonck tomará el control del grupo.
Por otro lado, analistas del sector señalan que los problemas de Saks anteceden a la fusión y responden a decisiones estratégicas acumuladas durante más de una década.
El deterioro también impactó la percepción del consumidor. Reportes internos indican que Saks registró caídas de ventas de doble dígito desde 2023, un dato que refleja la magnitud del reto que enfrenta la marca en su intento por estabilizar operaciones