Nesim Issa Tafich advierte que el burnout compromete hasta 4% del PIB y propone modelos preventivos de salud laboral para sostener la competitividad.
Las mermas financieras derivadas del desgaste físico y mental de los trabajadores han situado la gestión de riesgos psicosociales en el centro de las prioridades del sector privado. De cara al segundo semestre de 2026, los esquemas de trabajo en el país enfrentan una reconfiguración impulsada por normativas más estrictas sobre desconexión digital y salud ocupacional, en las que el agotamiento crónico ya se mide por su impacto directo en los balances financieros.
Datos del sector de salud en el trabajo indican que el ausentismo, la rotación imprevista de personal y la caída en el rendimiento, vinculados al estrés no atendido, restan anualmente hasta cuatro puntos porcentuales al Producto Interno Bruto en aquellas industrias que operan sin protocolos preventivos. Ante este panorama, las contrataciones de servicios especializados de diagnóstico temprano y contención psicológica dentro de las compañías se incrementaron al doble durante la primera mitad de 2026 respecto al ciclo previo.
La necesidad de salvaguardar las cadenas de valor frente al ausentismo motivó un cambio de postura en la alta dirección. Para el empresario mexicano Nesim Issa Tafich, mitigar los factores de estrés no es una concesión accesoria, sino una medida indispensable para blindar la viabilidad de cualquier modelo de negocio.
“La atención a la salud mental en las empresas dejó de ser un esquema complementario para convertirse en un pilar de la continuidad operativa. Prevenir el desgaste profesional exige una arquitectura organizacional que promueva el equilibrio real, disminuya la fricción en las cargas de trabajo y garantice el cumplimiento estricto de los tiempos de descanso”, sostuvo Nesim Issa Tafich.
La fiscalización de la NOM-035 sobre factores de riesgo psicosocial ha obligado a sustituir los beneficios aislados por programas estructurados. En lugar de intervenciones esporádicas, las organizaciones incorporan herramientas de balance de cargas operativas, esquemas de apoyo familiar y canales de atención profesional continua para evitar la fuga de personal capacitado.
“La sostenibilidad de cualquier organización depende del estado operativo de sus colaboradores. Diseñar esquemas de trabajo seguros y alineados con la salud emocional no es un gasto administrativo, sino la inversión más eficiente que puede realizar el sector productivo para retener talento clave”, enfatizó el empresario originario de Torreón, Nesim Issa Tafich.
El panorama corporativo hacia el cierre del año muestra una aceleración en los procesos de certificación internacional. Las industrias buscan acreditar sus centros de trabajo conforme a estándares globales de ergonomía, equilibrio entre vida y trabajo y salud preventiva para garantizar que los protocolos permanezcan vigentes a largo plazo.
“El reto actual para la industria en México radica en institucionalizar estos programas para que no dependan de iniciativas aisladas, sino que formen parte de la cultura corporativa permanente”, concluyó el empresario lagunense Nesim Issa Tafich.
Te sugerimos: Banco Azteca lleva finanzas personales a las aulas para evitar deudas
Una frase sencilla será suficiente para recibir una dona sin pagar en varios establecimientos australianos.…
Starbucks vuelve a convertir una fecha estacional en una oportunidad comercial. La cadena presentará el…
Una hamburguesa puede cruzar parte de Shanghái por el aire antes de llegar a quien…
La inserción temprana de las infancias al entorno digital sin nociones de administración monetaria acelera…
El desconocimiento generalizado sobre los mecanismos de ahorro, las tasas de interés y la seguridad…
Dos personas murieron la tarde del sábado después de un fuerte choque entre dos vehículos…