Audi anunció una inversión de 4.000 millones de dólares para construir su primera fábrica en Estados Unidos. La instalación estará ubicada en Macon, Georgia, y generará aproximadamente 4.500 empleos, mientras el fabricante alemán busca reducir el impacto de los aranceles estadounidenses sobre sus vehículos importados.
La compañía, perteneciente al grupo Volkswagen, actualmente abastece al mercado estadounidense mediante automóviles fabricados en Europa y México. Sin embargo, los gravámenes comerciales provocaron pérdidas de 1.200 millones de euros durante 2025, según reconoció su presidente, Gernot Döllner.
Audi producirá hasta 200.000 vehículos anuales en Georgia
La construcción comenzará en 2027, una vez que los consejos de supervisión correspondientes autoricen definitivamente el proyecto. La empresa prevé iniciar operaciones a principios de la década de 2030.
La planta tendrá capacidad para fabricar hasta 200.000 vehículos anuales y concentrará su producción en los SUV premium Q7, Q8 y Q9.
Además, Döllner explicó que fabricar localmente permitirá reducir riesgos comerciales y cambiarios, además de aprovechar mejor el mercado estadounidense.
La inversión coincide con ajustes industriales en Alemania
El anuncio llega mientras Volkswagen analiza posibles cierres de instalaciones europeas, incluidas tres fábricas alemanas de su marca principal y otra instalación de la firma en Neckarsulm.
Ante esta situación, representantes sindicales solicitaron garantías laborales y claridad sobre el futuro de las plantas existentes.
Christiane Benner, dirigente de IG Metall, reconoció la importancia de ampliar operaciones estadounidenses, aunque pidió proteger el empleo alemán.
Por otro lado, el grupo contempla ensamblar aproximadamente 25.000 vehículos anuales adicionales en Carolina del Sur, utilizando instalaciones de Scout Motors.
La decisión también responde a la presión comercial del Gobierno de Donald Trump para trasladar producción automotriz a territorio estadounidense.
Con esta expansión, el fabricante busca competir en mejores condiciones con BMW y Mercedes-Benz, que ya cuentan con producción local.
La compañía sostiene que Alemania conservará su papel central en el desarrollo tecnológico.