Convertir la basura en insumos productivos dejó de ser una idea lejana para el Bosque de Chapultepec. El espacio público de Ciudad de México puso en marcha Chapultepec Circular, un modelo de economía circular que integra autoridades, empresas, comerciantes y visitantes para reducir los residuos enviados a disposición final.
La estrategia separa materiales orgánicos, reciclables y no reciclables para asignarles una ruta de aprovechamiento. Empresas como Tetra Pak, Femsa y Bimbo han aportado infraestructura, básculas, reorganización del centro de acopio y soluciones de movilidad. Además, la administración busca sumar compañías capaces de recuperar materiales específicos.
La economía circular necesita alianzas empresariales
El proyecto también involucra a los 754 comerciantes formales del bosque. Cada establecimiento incorporó recipientes para separar residuos y sus responsables reciben capacitación para orientar a los visitantes. Asimismo, esta participación distribuye responsabilidades dentro de toda la cadena y ayuda a evitar que la estrategia dependa solamente del personal de limpieza.
Uno de los desafíos operativos se encuentra en el manejo del PET. Chapultepec necesita compactadoras que reduzcan su volumen y permitan acumular cantidades económicamente viables para las empresas recicladoras. Por otro lado, todavía deben establecerse rutas para aceites usados y residuos que podrían aprovecharse como combustible alterno.
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Un centro ambiental aprovechará los residuos orgánicos
El Centro Ambiental de Economía Circular comenzará operaciones en la Segunda Sección durante octubre. Un antiguo vivero se transformará en espacio de producción sostenible y educación ambiental. Su área de compostaje ocupará 1,100 metros cuadrados y producirá entre 400 y 700 metros cúbicos de composta cada cuatro meses.
La escala del bosque exige procesos medibles, logística y continuidad financiera. Chapultepec recibe más de 24 millones de visitantes al año y abarca 866.37 hectáreas. Los registros disponibles indican una generación diaria de 5.16 toneladas de residuos, volumen que convierte al proyecto en una prueba relevante para otros grandes espacios urbanos.