La presencia del gusano barrenador vuelve a encender alertas en el sector agropecuario de Querétaro, donde los casos activos muestran un incremento reciente que preocupa a productores y autoridades sanitarias en México. Este fenómeno impacta directamente la sanidad animal y pone presión sobre las cadenas productivas locales.
El avance del parásito se ha identificado principalmente en zonas rurales, donde las condiciones climáticas y de manejo favorecen su reproducción. Además, especialistas advierten que el gusano barrenador afecta al ganado al depositar larvas en heridas abiertas, lo que genera infecciones graves si no se atienden oportunamente.
Durante marzo de 2026, las autoridades reportaron un aumento en los casos activos, lo que ha llevado a reforzar campañas de vigilancia y control sanitario. Asimismo, se han intensificado las inspecciones en unidades de producción pecuaria para contener la propagación.
Medidas y respuesta del sector agropecuario
El impacto no solo es sanitario. También afecta la productividad ganadera, ya que los animales enfermos reducen su rendimiento y requieren tratamientos adicionales. En consecuencia, pequeños y medianos productores enfrentan mayores costos operativos.
Las autoridades han promovido acciones preventivas como la revisión constante del ganado, el tratamiento inmediato de heridas y la aplicación de productos especializados. Del mismo modo, se impulsa la capacitación de productores para detectar síntomas tempranos.
El gusano barrenador ha sido históricamente una amenaza para la ganadería en México, con episodios que han requerido intervenciones masivas. En este contexto, el incremento reciente en Querétaro refuerza la necesidad de mantener protocolos estrictos, especialmente en regiones con alta actividad pecuaria.
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