Moverse dentro del 2% de hogares que integran la clase alta en Jalisco implica mucho más que ganar por encima del promedio. En este estado del occidente mexicano, ese grupo concentra características económicas, educativas y patrimoniales que los colocan en una posición diferenciada del resto de la población.
Un hogar clasificado como clase alta en Jalisco percibe ingresos mensuales por alrededor de 91,000 pesos y mantiene un gasto cercano a los 57,800 pesos. Esta relación refleja no solo capacidad de ahorro, sino también acceso a bienes y servicios inaccesibles para la mayoría.
Clase alta: más que ingresos altos
Además del ingreso, otros factores refuerzan la pertenencia a este segmento. Entre ellos destaca el nivel educativo: el 79% de los adultos en estos hogares cuenta con estudios universitarios o de posgrado. El 78% tiene empleo formal, lo que garantiza estabilidad laboral y prestaciones.
En términos patrimoniales, el 85% posee vivienda propia y el 59% cuenta con automóvil, lo que demuestra capacidad de inversión y movilidad. Este grupo también se concentra principalmente en zonas urbanas, sobre todo en la zona metropolitana de Guadalajara, donde hay mayor acceso a infraestructura y oportunidades económicas.
De igual manera, las edades predominantes de quienes encabezan estos hogares oscilan entre los 35 y los 54 años, lo que coincide con las etapas más productivas y de mayor acumulación de capital.
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