Contrario a la creciente exposición a riesgos cotidianos, la mayoría de los mexicanos sigue sin protección financiera. Apenas 22.9% de la población entre 18 y 70 años posee algún tipo de seguro, lo que deja al resto sin respaldo ante enfermedades, accidentes, desastres naturales o pérdidas patrimoniales. Esta baja cobertura, registrada por la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, representa un desafío urgente para la estabilidad económica del país.
Las coberturas más contratadas son seguros de vida (13.9%), auto (11.5%) y gastos médicos mayores (7.5%). Sin embargo, muchas personas tienden a asegurar solo cuando el siniestro ya ocurrió o contratan sin entender las condiciones de su póliza. Esta desconexión entre necesidad real y decisión de compra perpetúa un círculo de vulnerabilidad.
Brecha de seguros afecta finanzas personales y productividad nacional
Expertos del sector aseguran que el problema no está únicamente en la oferta del mercado, sino en la percepción del seguro como un gasto y no como una inversión en prevención. “Un siniestro sin cobertura no solo afecta a una familia; impacta el ahorro, el crédito y hasta la productividad del país”, advirtió Jorge Iván Cerón Sánchez, director comercial Norte de PRM Seguros.
Desde la industria se recomienda priorizar coberturas clave como salud, vida y auto; comparar pólizas por su cobertura integral, no solo por el precio; y revisar cada año las condiciones del seguro para evitar quedar “infraasegurado”. Las empresas también pueden jugar un rol activo al ofrecer seguros colectivos como estrategia de bienestar y retención.
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