La presencia del arroz estadounidense en México atraviesa uno de sus momentos más críticos. De enero a noviembre de 2025, las exportaciones del grano hacia territorio mexicano disminuyeron 40% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de la Federación de Arroz de Estados Unidos (USA Rice). Esta caída refleja una pérdida acelerada de competitividad frente a nuevos y agresivos proveedores.
Mientras en 2024 se enviaron 916 mil toneladas de arroz estadounidense a México, en 2025 el mercado se volcó hacia el cereal importado desde Tailandia, Argentina, Brasil y Uruguay. Estos países han ganado participación gracias a precios más accesibles, mayores volúmenes disponibles y, sobre todo, a las facilidades comerciales derivadas del plan antiinflacionario mexicano, que permite importar arroz sin aranceles.
Plan antiinflación y libre competencia afectan al arroz estadounidense
La eliminación temporal de barreras arancelarias impulsada por el gobierno mexicano ha sido clave en esta transformación. Aunque en años anteriores México aplicaba un sistema de cupo opcional para importar arroz con cáscara desde Sudamérica bajo condiciones específicas, el contexto postpandemia y las presiones inflacionarias facilitaron la liberalización del mercado.
Peter Bachmann, director de USA Rice, indicó que este nuevo entorno ha desplazado al arroz estadounidense, aún cuando los niveles de producción y exportación se habían recuperado tras la pandemia. El producto norteamericano ya no resulta tan competitivo frente a opciones más baratas y con menores costos logísticos.
Esta reconfiguración comercial podría impactar directamente a productores de estados como Arkansas, Luisiana y Texas, desde donde históricamente proviene el grueso del arroz que se exporta a México.
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