Amazon amplía su ecosistema de inteligencia artificial con la adquisición de Bee, un dispositivo wearable diseñado para acompañar al usuario fuera del hogar. La operación refuerza la estrategia del gigante tecnológico en Estados Unidos para llevar la IA a contextos cotidianos más allá de pantallas y asistentes domésticos.
Bee se presentó recientemente en el CES de Las Vegas como un dispositivo portátil que puede usarse como pin o pulsera. Su función principal consiste en registrar conversaciones como reuniones, entrevistas o clases, y transformarlas en información útil mediante inteligencia artificial contextual.
Bee amplía la estrategia de IA de Amazon
La integración de Bee complementa el portafolio de Amazon, que ya cuenta con Alexa como asistente de voz central en el hogar. A diferencia de Alexa, Bee opera en movilidad y aprende del usuario a partir de grabaciones y del acceso autorizado a servicios como calendarios, contactos y datos de salud.
Además, Bee actúa como un asistente personal que sugiere tareas, recordatorios y seguimientos diarios. Su diseño responde a casos de uso como estudiantes, profesionales que hablan en público y personas mayores que requieren apoyo para organizar información.
Asimismo, directivos de Amazon señalaron que Bee ofrece una experiencia personal y continua. La compañía considera que ambos sistemas pueden coexistir y eventualmente converger, al cubrir necesidades dentro y fuera del entorno doméstico.
Un wearable con enfoque personal y escalable
Por otro lado, Bee utiliza múltiples modelos de inteligencia artificial y evalúa incorporar tecnología desarrollada por Amazon. Tras procesar las conversaciones, el sistema elimina el audio original, priorizando privacidad y síntesis de información.
De igual manera, el equipo detrás de Bee continúa desarrollando nuevas funciones como notas de voz, plantillas y análisis diarios. La empresa opera desde San Francisco con un equipo reducido que ahora accede a la infraestructura tecnológica de Amazon.
Actualmente, Amazon cuenta con millones de dispositivos Alexa activos a nivel global, lo que abre la posibilidad de integrar Bee dentro de un ecosistema de IA personal con alcance masivo.