La compañía estadounidense Paramount intensifica su ofensiva legal en el sector del entretenimiento al presentar una demanda contra Warner Bros. Discovery en medio del proceso de fusión con Netflix. El caso eleva la tensión en un momento de alta concentración en la industria de medios en Estados Unidos.
El director ejecutivo de Paramount, David Ellison, confirmó que la empresa acudió al Tribunal de Cancillería de Delaware para exigir mayor transparencia financiera sobre la adquisición de Netflix, valorada en 82.7 mil millones de dólares. La acción busca proteger a los accionistas ante decisiones que podrían redefinir el mercado del streaming.
Paramount cuestiona la información financiera del acuerdo
La demanda sostiene que Warner Bros. Discovery no ha proporcionado datos clave para evaluar correctamente la operación con Netflix. Entre los puntos señalados se encuentran la metodología de valuación del acuerdo, el tratamiento de la deuda y los criterios de ajuste de riesgo aplicados a la oferta competidora de Paramount.
Además, Ellison reiteró que la propuesta de Paramount consiste en un pago en efectivo de 30 dólares por acción, la cual considera financieramente superior. Sin embargo, el consejo de Warner Bros. Discovery volvió a rechazar la oferta la semana pasada, argumentando riesgos de ejecución.
Por otro lado, Paramount afirma que la falta de información limita la capacidad de los accionistas de tomar decisiones informadas. La empresa sostiene que las divulgaciones solicitadas forman parte de las prácticas habituales en transacciones de esta magnitud.
Reacciones políticas y del sector audiovisual
El debate trascendió el ámbito corporativo y llegó al terreno político. El presidente Donald Trump expresó públicamente su preocupación por el posible impacto de la fusión en la competencia cultural y mediática. Legisladores estadounidenses también advirtieron sobre riesgos antimonopolio y posibles alzas de precios para los consumidores.
Asimismo, sindicatos y gremios del sector, como el Writers Guild of America, mantienen su oposición al acuerdo. Las críticas apuntan a posibles recortes de empleo, cambios en la distribución cinematográfica y una menor diversidad de contenidos.
Actualmente, Netflix cuenta con más de 270 millones de suscriptores globales, una cifra que refuerza las preocupaciones regulatorias sobre el alcance de la operación.