México confirmó la detección del gusano barrenador en Tamaulipas, un hecho que refuerza las alertas sanitarias en el sector ganadero y genera preocupación por su impacto en la exportación de bovinos hacia Estados Unidos.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria reportó el caso en su base de datos oficial el 26 de diciembre. La autoridad identificó la infestación en un ternero de seis días de nacido, infectado por vía aérea a través de una lesión en el ombligo, de acuerdo con información validada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Además, medios especializados señalaron que el animal se encontraba en una zona de pastoreo sin registro de tránsito reciente de ganado, lo que refuerza la atención sobre los mecanismos de propagación de la plaga.
El gusano barrenador presiona la exportación ganadera
El caso detectado en Tamaulipas se convirtió en el más septentrional del país, al localizarse a unos 306 kilómetros de McAllen, Texas. Esta cercanía con la frontera norte incrementa la vigilancia sanitaria binacional.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas advirtió que la presencia del gusano barrenador en un estado exportador de bovinos de pie podría retrasar la reanudación de las importaciones de ganado mexicano por parte de Estados Unidos. La actividad ganadera de Tamaulipas mantiene una relación directa con el mercado estadounidense.
Actualmente, México suma 409 casos activos de gusano barrenador en ganado bovino. La mayor concentración se localiza en el sur del país, con Oaxaca como la entidad más afectada, al registrar 168 casos confirmados.
Autoridades refuerzan medidas de contención sanitaria
El gobierno federal amplió desde el 3 de diciembre las medidas de contención para frenar la propagación del gusano barrenador, una plaga que afecta no solo al ganado bovino, sino también a especies domésticas, silvestres y, en casos específicos, a los humanos.
La relevancia del control sanitario radica en el peso del comercio ganadero. Durante décadas, Estados Unidos ha importado en promedio más de un millón de cabezas de ganado mexicano al año, lo que representa cerca del 60 por ciento de sus importaciones de ganado vivo y alrededor del 3 por ciento de su inventario nacional.