Una práctica silenciosa está tomando fuerza en el entorno corporativo de América Latina: empleados que integran herramientas de inteligencia artificial (IA) en sus labores sin el conocimiento ni aval de sus organizaciones. Este fenómeno, cada vez más frecuente en grandes y medianas empresas, está generando una nueva zona de vulnerabilidad para la ciberseguridad y la protección de datos sensibles.
Sin controles, el uso de IA escala en las oficinas
Un estudio publicado en noviembre por Blackberry reveló que más del 70% de las empresas en la región han detectado el uso de plataformas de IA generativa sin autorización por parte de su personal. Los empleados recurren a estas herramientas para tareas que van desde redactar correos hasta analizar información interna, pero sin protocolos claros ni auditoría. En países como México, Argentina y Colombia, esta tendencia se agrava por la falta de normativas específicas y la escasa capacitación tecnológica en departamentos no especializados.
Por otro lado, la presión por la productividad y la eficiencia impulsa a los trabajadores a adoptar estas tecnologías de manera informal. Aunque las plataformas de IA ofrecen soluciones ágiles, su uso indiscriminado puede exponer a las compañías a filtraciones, errores operativos o incluso a vulneraciones regulatorias.
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El dilema ético y operativo de la IA en empresas
El uso de inteligencia artificial en ambientes corporativos aún genera tensiones entre innovación y control. Según el mismo informe, el 75% de los líderes empresariales considera urgente establecer regulaciones internas para el uso de IA, pero apenas un tercio ha implementado alguna política formal. En consecuencia, la inteligencia artificial representa hoy no solo una oportunidad, sino también una amenaza silenciosa.






