El auge del trabajo remoto ha eliminado los procesos no digitales del lugar de trabajo y ha acelerado la transformación digital. En este post revisamos algunas de las lecciones que ha dejado el 2020 para mejorar el home office.

Proceso digital

Ya sabíamos que lo digital era importante, pero no nos dimos cuenta de lo fundamental que era hasta que desaparecieron las alternativas. El auge del home office ha eliminado los procesos no digitales del lugar de trabajo y ha acelerado la transformación digital. Es posible que las cosas vuelvan a la normalidad en 2021, pero lo digital no desaparecerá.

Para emerger más fuerte, continúe invirtiendo en procesos de digitalización y, una vez hecho esto, cambie a automatizarlos por completo.

Importancia de las herramientas

Las herramientas tienen un gran impacto en la moral de los empleados; es más probable que las personas renuncien si su empleador es un rezagado tecnológico. Lo que es diferente ahora es que el trabajo remoto necesita diferentes herramientas. Si se espera que las personas estén en videollamadas, proporcióneles un micrófono externo adecuado y una cámara web que puedan colocar directamente frente a ellos, al nivel de los ojos.

Si tiene que elegir uno, primero clasifique el sonido. Los auriculares son una cortesía para los demás, ya que eliminan la posibilidad de eco. Los auriculares para juegos combinan auriculares y un micrófono y están diseñados para ser cómodos durante un uso prolongado. Busque los que tengan un silenciador mecánico.

Establecer límites

¿Cuánto de sí mismos deben aportar los empleados al trabajo? En 2020, los empleados se llevaron ellos mismos, sus perros, gatos, niños, compromisos domésticos y, a veces, una decoración sorprendente al trabajo. El potencial de incomodidad y posible exceso de compartir aumentó drásticamente.

Sin embargo, también vemos a personas que no comparten lo insuficiente, lo que crea sus propios problemas. Muchas personas se muestran reacias a activar el video, o solo activan el video si hay personas de alto estatus en la llamada. Esto es una pesadilla para los maestros y facilitadores que necesitan señales faciales para hacer su trabajo y puede frenar la colaboración. Mantener el video apagado puede decir «No confío en ti», lo que no se siente bien para los demás en la llamada.

¿Cuál es la solución? Una política coercitiva de «cámaras encendidas» ciertamente no creará una atmósfera de confianza, y una supervisión más intrusiva del lugar de trabajo lo envenenará activamente. Los empleados deben tener derecho a la privacidad, y eso incluye mantener las cámaras apagadas, ya sea como un breve descanso para aliviar la fatiga de Zoom o de forma permanente. Aunque la tecnología puede causar artefactos visuales que distraen si se usa sin una pantalla verde, los fondos virtuales son una excelente manera para que las personas muestren sus rostros sin compartir toda su casa.